La soledad que provocaste al partir fue tanta y tan dolorosa que buscaba un refugio inmediato. Sin saber cómo ni cuándo se apoderó una imperiosa necesidad y a la vez necedad de compañía, de cariño.
Mi esperanza se limitaba en esperar, buscar y busqué, no sé si lo suficiente como para encontrar en tu sonrisa, inocencia pura; en tus besos, nulo grado de malicia.
Y decidí tomarte, amarte sin responder a nada más solo a la inminente urgencia de evadir a esta soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario