El ambiente no era precisamente el adecuado; el caos, la intolerancia e inconformidad de algunos manifestantes nos rodeaban. Yo buscaba entre tanta gente algo, alguien que me devolviera un poco de esperanza después de toda la ya perdida.
Fué increible percibir tanta luz en esos ojos resplandecientes, serenos, esperanzadores.
Increible saber también que eras como yo, un alma más divagando entre la gente.
Te buscaba, te sonreía. Depositaba en ti todo lo que tenía, te tendía la mesa para que vinieras y arribaras en mi vida.
Pedí de ti algo, un poco de atención, una bocanada de humo, un aliento, una palabra...
Tal vez si se podía, un poco más...
Y me brindaste un adios, una sonrisa, una esperanza que guardaré en mi memoria.