Necesitaba saber de ti y no pude aguantarme las ganas de por lo menos leerte. Dijiste que has andado como loco y quería imitar tu respuesta.
Que el pensarte con esta frecuencia me provoca demencia, esa a la que tanto temo pero que, cuando la pienso y te imagino a mi lado; me da confort, esperanza saber que estarás ahí para cuidar de mi, para ser mi terapia del olvido.
El saber de ti me aviva, hace que sonría en la penumbra de mi vida, me da aliento temporal para seguir.
Me preguntas también en dónde estoy y ojalá pudiera decírtelo, que vinieras y recibirte. Dejar que me poseas y con eso tal vez olvidarte aunque no creo que sea así, tal vez cuando estemos juntos lo sepa, si es que eso algún día sucede...
Por lo pronto me quedo con tus besos húmedos, recíprocos para todo tu ser, para depositarlos en tu sexo, embraigarme de él, de ti.