martes, 7 de agosto de 2007

Tengo ganas...

Tengo ganas de muchas cosas...
Ahora no podría numerarlas todas porque no sé qué pasa últimamente con mi memoria, que mis recuerdos se van desvaneciendo día a día.
Sí puedo decir de algunas básicas que, el hecho de pensar en satisfacerlas, hacen que me desquicie por momentos.
Quiero, por lo menos, tener la capacidad y no sé si exista o sea la forma correcta de llamarle, de tener la "madurez" suficiente para entender que hay algunas situaciones en ésta vida que tienen que pasar así aunque uno se pregunte mil veces el por qué.
Como la muerte, la soledad, la lucha constante. Constantemente me pregunto porqué para algunos la vida no ha sido del todo justa.
Porqué a solo unos cuantos les provee de la felicidad completa, de la facilidad de ser feliz o por lo menos sentirse pleno.
A otros muchos más la vida les cuesta. Suben, bajan, corren, caminan, sudan, lloran, se mojan de lluvia, les humillan, les aplastan y otras más les pisotean sin importar que su esfuerzo vale más que el de aquellos a los que la vida se les ha puesto en "bandeja de plata".
La muerte es una cuestión a la cual, por ahora, tomo a la ligera. Sé que a todos nos llega y no me atormento por el momento en el que me tenga que llegar.
Y de la soledad que decir, si es una constante de mi vida, de mi personalidad misma.
No lo sé, en realidad. No sé si ésto tenga por lo menos coherencia.
Simplemente era eso, tenía ganas de decir que la vida es una paradoja a la cual no hay de otra más que seguirle la corriente y a veces darle el avión para engañarla por lo menos un poquito.
¡Shaaaaaaaalssss!