Ese es el problema, que además de desearte a ti, deseo muchas otras cosas más.
Deseo estar en realidad contigo, sentirte, que me ames como lo podría hacer yo, refugiarme en tus brazos, en tu pecho, tomarte del cabello y no soltarte, aferrarme a ti y no querer saber nada más de nada ni del mundo.
No saber más de la vida y morirme contigo.
Necesito que me ayudes a descubrirme, saber qué soy y el porqué de mi vida, de tu existencia y de la mia juntos.
Que por una sola vez en la vida alguien valore esto; mi sueño, mi sacrificio por complacer tu deseo que también es mio, quitarme para darte paso y tenerte conmigo.
Lo siento, soy yo, hoy no es mi día. San Pascualito Rey.
En plural, pues en mi habitan muchas más. ¡Bienvenidos sean! Pasen, que la mesa está puesta y la sopa se enfría.
martes, 9 de octubre de 2007
jueves, 27 de septiembre de 2007
Linea 6, El Rosario-Martín Carrera
Me extraña la extrañeza de mi vida.
Me intriga mi extrañeza, mi vida.
Me pregunto el por qué de mi existencia; ¿Cuál es la razón por la que estoy aquí?, ¿Por qué me tocó vivir ésto?, ¿Porqué soy así?.
La soledad, mi constante...
El estruendoso ruido de esta máquina no me permite ni escuchar lo que siento. El miedo a veces me invade y son tantos y tan incansables que no sé cómo usarlos.
Escribo aquí en este lugar, en esta hoja, en esta vida porque así lo necesito; porque mi vacio necesita alimentarse .
No sé si alguien lo entienda; seguro no, y tampoco sé si yo misma quiera encontrarle respuesta a esto.
El tiempo la dará.
Me intriga mi extrañeza, mi vida.
Me pregunto el por qué de mi existencia; ¿Cuál es la razón por la que estoy aquí?, ¿Por qué me tocó vivir ésto?, ¿Porqué soy así?.
La soledad, mi constante...
El estruendoso ruido de esta máquina no me permite ni escuchar lo que siento. El miedo a veces me invade y son tantos y tan incansables que no sé cómo usarlos.
Escribo aquí en este lugar, en esta hoja, en esta vida porque así lo necesito; porque mi vacio necesita alimentarse .
No sé si alguien lo entienda; seguro no, y tampoco sé si yo misma quiera encontrarle respuesta a esto.
El tiempo la dará.
martes, 7 de agosto de 2007
Tengo ganas...
Tengo ganas de muchas cosas...
Ahora no podría numerarlas todas porque no sé qué pasa últimamente con mi memoria, que mis recuerdos se van desvaneciendo día a día.
Sí puedo decir de algunas básicas que, el hecho de pensar en satisfacerlas, hacen que me desquicie por momentos.
Quiero, por lo menos, tener la capacidad y no sé si exista o sea la forma correcta de llamarle, de tener la "madurez" suficiente para entender que hay algunas situaciones en ésta vida que tienen que pasar así aunque uno se pregunte mil veces el por qué.
Como la muerte, la soledad, la lucha constante. Constantemente me pregunto porqué para algunos la vida no ha sido del todo justa.
Porqué a solo unos cuantos les provee de la felicidad completa, de la facilidad de ser feliz o por lo menos sentirse pleno.
A otros muchos más la vida les cuesta. Suben, bajan, corren, caminan, sudan, lloran, se mojan de lluvia, les humillan, les aplastan y otras más les pisotean sin importar que su esfuerzo vale más que el de aquellos a los que la vida se les ha puesto en "bandeja de plata".
La muerte es una cuestión a la cual, por ahora, tomo a la ligera. Sé que a todos nos llega y no me atormento por el momento en el que me tenga que llegar.
Y de la soledad que decir, si es una constante de mi vida, de mi personalidad misma.
No lo sé, en realidad. No sé si ésto tenga por lo menos coherencia.
Simplemente era eso, tenía ganas de decir que la vida es una paradoja a la cual no hay de otra más que seguirle la corriente y a veces darle el avión para engañarla por lo menos un poquito.
¡Shaaaaaaaalssss!
Ahora no podría numerarlas todas porque no sé qué pasa últimamente con mi memoria, que mis recuerdos se van desvaneciendo día a día.
Sí puedo decir de algunas básicas que, el hecho de pensar en satisfacerlas, hacen que me desquicie por momentos.
Quiero, por lo menos, tener la capacidad y no sé si exista o sea la forma correcta de llamarle, de tener la "madurez" suficiente para entender que hay algunas situaciones en ésta vida que tienen que pasar así aunque uno se pregunte mil veces el por qué.
Como la muerte, la soledad, la lucha constante. Constantemente me pregunto porqué para algunos la vida no ha sido del todo justa.
Porqué a solo unos cuantos les provee de la felicidad completa, de la facilidad de ser feliz o por lo menos sentirse pleno.
A otros muchos más la vida les cuesta. Suben, bajan, corren, caminan, sudan, lloran, se mojan de lluvia, les humillan, les aplastan y otras más les pisotean sin importar que su esfuerzo vale más que el de aquellos a los que la vida se les ha puesto en "bandeja de plata".
La muerte es una cuestión a la cual, por ahora, tomo a la ligera. Sé que a todos nos llega y no me atormento por el momento en el que me tenga que llegar.
Y de la soledad que decir, si es una constante de mi vida, de mi personalidad misma.
No lo sé, en realidad. No sé si ésto tenga por lo menos coherencia.
Simplemente era eso, tenía ganas de decir que la vida es una paradoja a la cual no hay de otra más que seguirle la corriente y a veces darle el avión para engañarla por lo menos un poquito.
¡Shaaaaaaaalssss!
domingo, 22 de julio de 2007
Utopía
No tengo idea del cómo seas.
Y en mi búsqueda de esa idea para poder pensar en ti; concibo vágamente tu sonrisa, tus ojos.
Te imagino así; sonriendo mirándome y que con tus ojos busques en los mios la mínima posibilidad de identificación.
Es una paradoja pensar que sin conocerte ya te sueñe, te piense, te extrañe...
martes, 3 de julio de 2007
Muy acertado...
Les comparto ésto que me envió un conocido, me parece una propuesta bastante surgerente e inteligente.
El texto es autoría de Hugo García Michel, quien encabeza "La Mosca en la Pared" una de mis publicaciones preferidas.
Amigos y amantes Por Hugo García Michel ---------------------------------------------------------------------“Debemos tener sexo para salvar nuestra amistad”. Elaine Benes a Jerry Seinfeld. En Seinfeld (capítulo “The Mango”).--------------------------------------------------------------------- Entre las peores palabras que una mujer le puede decir a un hombre, se encuentran las que constituyen la fatal sentencia “Es que eres mi amigo”. Se trata de algo terrible, lapidario y casi siempre definitivo. El tiempo y la experiencia me han llevado a la conclusión de que la relación ideal es la del amante-amigo. ¿Qué puede ser mejor que tener una camarada a quien se ama (en todos los sentidos de la palabra) y por la que además se profesa una amistad a toda prueba? No me refiero a una novia o una esposa con la cual se haya establecido un “compromiso”(cualquier cosa que esto signifique), sino a una amiga de verdad. Ser amante de tus mejores amistades, sin afanes de propiedad o de exclusividad, me parece el estado ideal de las relaciones interiores. Tengo la suerte de tratar con muchas mujeres y un denominador común en casi todas ellas es la muy convencional idea de que, a como dé lugar, tienen que encontrar al hombre de su vida, ése que habrá de quedarse con ellas por siempre y que no las abandonará jamás. Si el tipo resulta un patán (como suele suceder) poco importa, con tal de que les otorgue la seguridad de no estar solas y de no mostrarse como quedadas. Este sentir lo he descubierto incluso en jóvenes veinteañeras que se pasean por el mundo con patente de liberales y desprejuiciadas. Se encuentran secreta o abiertamente esperanzadas en la aparición de un príncipe azul que no habrá de llegar y al final terminan por entregar sus vidas al primer imbécil que promete bajarles -como dirían los clásicos- el cielo, la luna y las estrellas. ¿Está en la naturaleza femenina esa clase de expectativas? No lo creo. Más bien pienso que se trata de un convencionalismo social que se ha impuesto durante décadas, durante siglos incluso, y que la mayoría de las mujeres acaba por aceptar como algo inevitable. De ahí la existencia de tantas parejas malhabidas, infelices, frustradas…, aunque juntas (porfortuna no para siempre). Pero incluso cuando la cosa se tensa y se llega al rompimiento traumático (hay que ver cómo los procedimientos de divorcio se transforman en un infierno de egoísmos, odios y venganzas entre dos que estaban… enamorados), por alguna extraña razón las mujeres vuelven a abrigar la esperanza de dar–“ahora sí”- con el hombre ideal y vuelven a caer en el mismo pozo, al repetir un idéntico esquema. Resulta cuando menos curioso, entonces, que esas mismas mujeres rechacen con tanta enjundia la posibilidad de ser más felices (o al menos menos infelices) mediante el sencillísimo expediente de renunciar al sentido de propiedad (es decir, a la idea de apoderarse de alguien o de que ese alguien se apodere de ellas) y aceptar que el verdadero amor es algo mucho más sencillo y mucho menos elaborado y fantasioso. Pongamos un ejemplo. Una mujer ha probado toda clase de fracasos con los diferentes sujetos con quienes ha sostenido relaciones “serias”. Despotrica contra los machos, los abomina, pero una y otra vez los busca para ser lastimada de nueva cuenta, en una masoquista espiral sin fin. Pues bien, esa misma mujer tiene uno o dos o más amigos con quienes se lleva de maravilla o con los cuales siempre se siente a gusto. ¿Por qué no profundizar y enriquecer esa amistad que nada pide acambio con el ingrediente del amor sensual, del amor sexual? ¿No sería acaso la ecuación ideal: amistad más amor carnal, sin enamoramientos posesivos y desgastantes? La razón dice que sí, pero la reacción de la mayor parte de las mujeres es de horror ante semejante perspectiva. “¿Cómo voy a acostarme con mi mejor amigo?”, se dicen. “Dejaríamos de ser amigos”. Este es el punto en el cual me pierdo y no encuentro una explicación convincente. ¿Por qué mantener la separación entre la amistad y el sexo? ¿Por qué tantas mujeres prefieren tener sexo con personas dañinas y retroceden con espanto ante la posibilidad de tenerlo con quienes más amor y cariño les brindan, con quienes realmente se preocupan por ellas? ¿Por qué sostener el prejuicio de que el sexo acabaría con la amistad y no vislumbrar la probabilidad de que las cosas sean exactamente al revés y la amistad se vea potencializada al máximo? ¿No será que en el fondo del subconsciente colectivo persiste el arquetipo del sexo como algo sucio, pecaminoso, y, de manera inconsciente, se cree que al mezclarlo con la amistad ésta quedaría manchada? En fin, son las irracionalidades de las relaciones interiores, irracionalidades que una sociedad moralina e hipócrita, enemiga del verdadero amor, nos inyecta y nos hace absorber hasta el tuétano. “Ama a quien no lo merece y niégale tu amor a quien con sinceridad te quiere”. Esa parece ser la consigna y hay millones de mujeres y hombres que la siguen con absoluta ceguera en su largo y sinuoso camino hacia el despeñadero del desamor eterno.
El texto es autoría de Hugo García Michel, quien encabeza "La Mosca en la Pared" una de mis publicaciones preferidas.
Amigos y amantes Por Hugo García Michel ---------------------------------------------------------------------“Debemos tener sexo para salvar nuestra amistad”. Elaine Benes a Jerry Seinfeld. En Seinfeld (capítulo “The Mango”).--------------------------------------------------------------------- Entre las peores palabras que una mujer le puede decir a un hombre, se encuentran las que constituyen la fatal sentencia “Es que eres mi amigo”. Se trata de algo terrible, lapidario y casi siempre definitivo. El tiempo y la experiencia me han llevado a la conclusión de que la relación ideal es la del amante-amigo. ¿Qué puede ser mejor que tener una camarada a quien se ama (en todos los sentidos de la palabra) y por la que además se profesa una amistad a toda prueba? No me refiero a una novia o una esposa con la cual se haya establecido un “compromiso”(cualquier cosa que esto signifique), sino a una amiga de verdad. Ser amante de tus mejores amistades, sin afanes de propiedad o de exclusividad, me parece el estado ideal de las relaciones interiores. Tengo la suerte de tratar con muchas mujeres y un denominador común en casi todas ellas es la muy convencional idea de que, a como dé lugar, tienen que encontrar al hombre de su vida, ése que habrá de quedarse con ellas por siempre y que no las abandonará jamás. Si el tipo resulta un patán (como suele suceder) poco importa, con tal de que les otorgue la seguridad de no estar solas y de no mostrarse como quedadas. Este sentir lo he descubierto incluso en jóvenes veinteañeras que se pasean por el mundo con patente de liberales y desprejuiciadas. Se encuentran secreta o abiertamente esperanzadas en la aparición de un príncipe azul que no habrá de llegar y al final terminan por entregar sus vidas al primer imbécil que promete bajarles -como dirían los clásicos- el cielo, la luna y las estrellas. ¿Está en la naturaleza femenina esa clase de expectativas? No lo creo. Más bien pienso que se trata de un convencionalismo social que se ha impuesto durante décadas, durante siglos incluso, y que la mayoría de las mujeres acaba por aceptar como algo inevitable. De ahí la existencia de tantas parejas malhabidas, infelices, frustradas…, aunque juntas (porfortuna no para siempre). Pero incluso cuando la cosa se tensa y se llega al rompimiento traumático (hay que ver cómo los procedimientos de divorcio se transforman en un infierno de egoísmos, odios y venganzas entre dos que estaban… enamorados), por alguna extraña razón las mujeres vuelven a abrigar la esperanza de dar–“ahora sí”- con el hombre ideal y vuelven a caer en el mismo pozo, al repetir un idéntico esquema. Resulta cuando menos curioso, entonces, que esas mismas mujeres rechacen con tanta enjundia la posibilidad de ser más felices (o al menos menos infelices) mediante el sencillísimo expediente de renunciar al sentido de propiedad (es decir, a la idea de apoderarse de alguien o de que ese alguien se apodere de ellas) y aceptar que el verdadero amor es algo mucho más sencillo y mucho menos elaborado y fantasioso. Pongamos un ejemplo. Una mujer ha probado toda clase de fracasos con los diferentes sujetos con quienes ha sostenido relaciones “serias”. Despotrica contra los machos, los abomina, pero una y otra vez los busca para ser lastimada de nueva cuenta, en una masoquista espiral sin fin. Pues bien, esa misma mujer tiene uno o dos o más amigos con quienes se lleva de maravilla o con los cuales siempre se siente a gusto. ¿Por qué no profundizar y enriquecer esa amistad que nada pide acambio con el ingrediente del amor sensual, del amor sexual? ¿No sería acaso la ecuación ideal: amistad más amor carnal, sin enamoramientos posesivos y desgastantes? La razón dice que sí, pero la reacción de la mayor parte de las mujeres es de horror ante semejante perspectiva. “¿Cómo voy a acostarme con mi mejor amigo?”, se dicen. “Dejaríamos de ser amigos”. Este es el punto en el cual me pierdo y no encuentro una explicación convincente. ¿Por qué mantener la separación entre la amistad y el sexo? ¿Por qué tantas mujeres prefieren tener sexo con personas dañinas y retroceden con espanto ante la posibilidad de tenerlo con quienes más amor y cariño les brindan, con quienes realmente se preocupan por ellas? ¿Por qué sostener el prejuicio de que el sexo acabaría con la amistad y no vislumbrar la probabilidad de que las cosas sean exactamente al revés y la amistad se vea potencializada al máximo? ¿No será que en el fondo del subconsciente colectivo persiste el arquetipo del sexo como algo sucio, pecaminoso, y, de manera inconsciente, se cree que al mezclarlo con la amistad ésta quedaría manchada? En fin, son las irracionalidades de las relaciones interiores, irracionalidades que una sociedad moralina e hipócrita, enemiga del verdadero amor, nos inyecta y nos hace absorber hasta el tuétano. “Ama a quien no lo merece y niégale tu amor a quien con sinceridad te quiere”. Esa parece ser la consigna y hay millones de mujeres y hombres que la siguen con absoluta ceguera en su largo y sinuoso camino hacia el despeñadero del desamor eterno.
lunes, 2 de julio de 2007
Respondamos a nuestras necesidades
La soledad que provocaste al partir fue tanta y tan dolorosa que buscaba un refugio inmediato. Sin saber cómo ni cuándo se apoderó una imperiosa necesidad y a la vez necedad de compañía, de cariño.
Mi esperanza se limitaba en esperar, buscar y busqué, no sé si lo suficiente como para encontrar en tu sonrisa, inocencia pura; en tus besos, nulo grado de malicia.
Y decidí tomarte, amarte sin responder a nada más solo a la inminente urgencia de evadir a esta soledad.
Mi esperanza se limitaba en esperar, buscar y busqué, no sé si lo suficiente como para encontrar en tu sonrisa, inocencia pura; en tus besos, nulo grado de malicia.
Y decidí tomarte, amarte sin responder a nada más solo a la inminente urgencia de evadir a esta soledad.
jueves, 21 de junio de 2007
La búsqueda
El ambiente no era precisamente el adecuado; el caos, la intolerancia e inconformidad de algunos manifestantes nos rodeaban. Yo buscaba entre tanta gente algo, alguien que me devolviera un poco de esperanza después de toda la ya perdida.
Fué increible percibir tanta luz en esos ojos resplandecientes, serenos, esperanzadores.
Increible saber también que eras como yo, un alma más divagando entre la gente.
Te buscaba, te sonreía. Depositaba en ti todo lo que tenía, te tendía la mesa para que vinieras y arribaras en mi vida.
Pedí de ti algo, un poco de atención, una bocanada de humo, un aliento, una palabra...
Tal vez si se podía, un poco más...
Y me brindaste un adios, una sonrisa, una esperanza que guardaré en mi memoria.
Fué increible percibir tanta luz en esos ojos resplandecientes, serenos, esperanzadores.
Increible saber también que eras como yo, un alma más divagando entre la gente.
Te buscaba, te sonreía. Depositaba en ti todo lo que tenía, te tendía la mesa para que vinieras y arribaras en mi vida.
Pedí de ti algo, un poco de atención, una bocanada de humo, un aliento, una palabra...
Tal vez si se podía, un poco más...
Y me brindaste un adios, una sonrisa, una esperanza que guardaré en mi memoria.
martes, 29 de mayo de 2007
Yo no soy
Yo no tengo la suerte de amar ni de que me amen.
Mucho menos tengo la culpa de ello.
No se que es amar, nunca lo he experimentado y gracias a mi inexperiencia, doy la impresión de que los sentimientos que pueda provocarme alguna persona es amor que se pueda expresar a una pareja.
Simplemente doy lo que soy, ni más ni menos.
Demuestro lo que siento aunque parezca excesivo e innecesario para algunos.
Lo único que busco es compartir algo de mi con los demás. Disfrutar de la vida, de mis alegrias aunque parezcan tontas, reirme hasta no poder más, llorar hasta que mis ojos revienten de dolor, entristecerme hasta explotar de rabia. Lo demás que venga como tiene que venir.
Mi blog se titula de esa forma "Cero expectativas" porque siempre lo digo y vivo con esa filosofía. Nunca espero nada porque me da hueva y porque los putazos después de darse cuenta de la realidad son muy fuertes, además de que ya me cansé de esperar que no pase nada...
Mucho menos tengo la culpa de ello.
No se que es amar, nunca lo he experimentado y gracias a mi inexperiencia, doy la impresión de que los sentimientos que pueda provocarme alguna persona es amor que se pueda expresar a una pareja.
Simplemente doy lo que soy, ni más ni menos.
Demuestro lo que siento aunque parezca excesivo e innecesario para algunos.
Lo único que busco es compartir algo de mi con los demás. Disfrutar de la vida, de mis alegrias aunque parezcan tontas, reirme hasta no poder más, llorar hasta que mis ojos revienten de dolor, entristecerme hasta explotar de rabia. Lo demás que venga como tiene que venir.
Mi blog se titula de esa forma "Cero expectativas" porque siempre lo digo y vivo con esa filosofía. Nunca espero nada porque me da hueva y porque los putazos después de darse cuenta de la realidad son muy fuertes, además de que ya me cansé de esperar que no pase nada...
martes, 15 de mayo de 2007
Miedo
Odio al miedo, cada vez más.
Y me da tanta impotencia no poder hacer nada contra ello. Me molesta, me caga que las personas lo utilicen para minimizarte ante situaciones que quieras o no tendrás que ceder gracias al miedo que infundan en ti.
Lo digo por los asaltos, porque ahora ni siquiera te amedrentan con armas como normalmente tiene que ser y digo "normalmente" no porque lo sea si no porque "tradicionalmente" un asalto funciona de esa manera; ahora tan solo con subirse al transporte que muchas personas abordamos para regresar a nuestras casas después de un arduo día de trabajo los "pseudo asaltantes" suben y te dicen que ya no robarán, que después de 5 años de estar en el reclusorio ya aprendieron la lección (ellos así lo dicen, TEXTUAL) y que ahora, como son BUENOS solo te pien unas monedas para poder sobrevivir...
Todo esto claro, en un tono bastante altisonante y amenazador que no queda de otra más que darles un poco del dinero que TÚ (o mejor dicho YO) me he ganado con MI esfuerzo a menos de que uno quiera experimentar que dirán si no cooperas con su estúpida causa.
Estas situaciones a mi me desconciertan tanto, y no se, me dan mucho más miedo porque irrumpen mi tranquilidad y después de hacer semejante pendejada se largan tan tranquilos dejando (estoy segura en la mayoría de las víctimas de un asalto psicológico como este) una sensación de impotencia pero sobre todo de intranquilidad porque no sabemos si la o el siguiente pasajero (a) a abordar será uno más o un loco que pide dinero "porque ya se arrepintió" y no lo escribo en tono sarcástico, lo digo porque el tipo dió muestra de su arrepentimiento con biblia en mano...
INCREIBLE
Buena semana y cuídense en verdad!
P
domingo, 29 de abril de 2007
En tus zapatos
¡Some hope!Escribí esto ayer sábado después de hablar con un amigo que amablemente compartió un poco de su vida, de su dolor conmigo. Tanta lluvia algun día tenía que terminar ¿no? Esta imagen eso representa.
Hoy ya no estás aquí, por lo menos, no conmigo.
Mi dolor es tal, es tanto, que pareciera que hubieras muerto.
Te lloro, te recuerdo, me entristezco.
Y me arrepiento de tanto, me reprocho de todo.
Te busco por todos lados y estás perdida.
Te añoro, te extraño.
Te espero pero no sirve.
Me canso, enloquezco, me enojo.
Pienso mucho, más cada vez.
Nada sirve ya, nada quiero ahora.
Solo a ti.
Solo tu infinita presencia, tu insana ausencia.
sábado, 21 de abril de 2007
Ésto es lo primero
Hoy estreno éste blog, y no sé que tan tarde sea para hacerlo.
No me refiero a la hora si no al tiempo en que lo comienzo. Ya desde hace tiempo tenía la idea de adentrarme en esta nueva forma de comunicación pero hasta hoy lo decidí. Aquí sólo quiero escribir, compartir, comunicar; tal vez no sea mucho ni lo más interesante pero en ocasiones me es necesario hacerlo.
Se también que no será frecuente pero no importa, solo lo tomaré cual placebo para calmar un poco de ésta neurosis crónica.
No me refiero a la hora si no al tiempo en que lo comienzo. Ya desde hace tiempo tenía la idea de adentrarme en esta nueva forma de comunicación pero hasta hoy lo decidí. Aquí sólo quiero escribir, compartir, comunicar; tal vez no sea mucho ni lo más interesante pero en ocasiones me es necesario hacerlo.
Se también que no será frecuente pero no importa, solo lo tomaré cual placebo para calmar un poco de ésta neurosis crónica.
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