domingo, 29 de noviembre de 2009

Pensaba que...

Recuerdo que justo en el transcurso de esta semana, hablaba con Adrián acerca de mi inexperiencia en los lares amorosos. Le decía que, que yo recuerde, nunca me he enamorado y que si ya había pasado, no podría haber identificado ese hecho como tal por mi falta de experiencia que se supone, uno debe de adquirir conforme te encuentras en esa etapa en donde te crece todo y las hormonas despiertan.
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Ya no recuerdo que estaba posteando, seguro algo acerca de esos temas que me atormentan.

Me invento una vida para, de nuevo, saber de la tuya.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Bloc de notas sin título

Siento depresión. Me siento triste, tristísima. Es mi estado de ánimo normal, nada nuevo para mí ni para los que me rodean. Quiero muchas cosas, pero el pensar en que si las tuviera y aún así no sería feliz me hace sentir peor. Muchas carencias, ¿Cómo resanarlas? ¿Cómo empiezo de nuevo? ¡Que alguien me indique, me ayude! ¿En verdad necesitaré tanta ayuda? ¿Cómo la obtengo? ¿Alguien querrá tenderme la mano, un consejo, una palabra? Cada noche, antes de dormir, pienso: "Ahora sí, mañana empiezo. Tendré una mejor actitud, despertaré temprano, con la esperanza al cien, con el optimismo adelante, con fé de que lo mejor está por venir".

Cierro los ojos, sueño estupideces. Como que los de Luz y Fuerza vienen a extorsionarme y caigo, como en el comercial. Despierto y son 9:30, otra vez, se me fue la hora. Se me va la vida en dormir y me recrimino y pienso en todo lo malo que pasa a mi alrededor. Como si despertara con una venda en los ojos que no me deja ver nada como es en realidad.

Pienso en las deudas, en como fui pendeja, en que no tengo trabajo, en la enfermedad de mi madre, en la muerte de mi padre, en lo que me duele que no esté. En cuánto me dolio verlo morir, en que tenía que ser así, en el cuestionamiento de mis actos en torno a él.

En mi nula convicción por saltar de la cama, en mis obsesiones, en mis reprimendas mis inseguridades mis uñas sucias, en que de nuevo no mediqué a mi madre a la hora debida.

¡Pendeja! Mejor me levanto y sonrio o por lo menos eso trato. Enciendo la tele y nada tampoco, como si ello pudiera darme aliento...