Ese número es secreto, lo tienen muchos pero lo conservo por tan pocos, corrijo, lo conservo sólo por tí. Lo tengo en espera de que algún día regreses de donde estés, lo mantengo con la esperanza de que un día de éstos escuche tu voz nuevamente.
Espero a que me digas por lo menos que me extrañaste, que me pensaste alguna vez en tu ausencia que hasta ahora me ha parecido eterna. He pensado tanto en qué te habrá pasado; acaso radicarás ya en otra ciudad, o tal vez tu número telefónico cambió, quizá ya no quieres saber de mi, pensé que a lo mejor, ya has muerto y no lo sé.
Esa última opción si fuera verdad, nunca la sabría, no habría manera de quien me informara. Dios quiera no sea así...
Pero el pensar que así hubiera sucedido, no me provoca nada. Pero entonces, ¿por qué te extraño tanto? ¿Por qué pienso tanto en ti?
Es difícil de creer que en tan poco tiempo, en las pocas ocasiones que estuve cerca de ti, me haya aprehendido de tu piel, de tu olor, de tus cabellos, de tu mirada y tantas otras cosas más.
Quiero creer en la telepatía y hacerte saber de lo que siento al no tenerte cerca para con ello, provocar tu regreso...