Siempre tengo que encontrar algo que en el momento me parezca sorprendente e inédito y que además me altere para motivarme a suscribir nuevas entries.
Tengo ganas de oir a Carla Morrison
En plural, pues en mi habitan muchas más. ¡Bienvenidos sean! Pasen, que la mesa está puesta y la sopa se enfría.
lunes, 26 de abril de 2010
Terapia
Mis manos están más arrugadas que hace cinco años.
Me gusta contar de cinco en cinco o de dos en dos.
No me gusta regresar a actitudes que ya estaba erradicando.
El señor taxista-terapeuta notó mi deseperación y enojo y es que ya eran 10 minutos, 10 MINUTOS esperando un taxi libre y con ganas de trabajar. Un par de ellos sólo se limitaron a mover su torpe mano negándome el servicio, negándose la oportunidad de obtener de 15 a 20 pesitos bien buenos pa'l chesco, pa'l taco.
El taxista-terapeuta acudió a mi auxilio. Dándome instrucciones para relajarme, cual mujer a punto de parir. Dijo "No se preocupe ni se enoje ¿Qué gana? Disfrute la vida, relájese, sonría, que al fin que ni sabemos si hay más. Eso nos dicen, que hay otra que está mucho mejor que ésta pero, ¿Qué tal que no?" Mientras yo veía un burrito con las siglas del IPN colgar del retrovisor. Me contó de su suegro que había heredado a sus hijas como 500 mil pesos y que a su esposa nada le había tocado, que la esposa no les hablaba a sus hermanas desde el entonces en que el suegro murió. Que con ese motivo le había aconsejado a su esposa lo mismo que él en ese momento decía.
Me bendijo, agradeció el pago y me deseo buen día.
Fuí recíproca y después de descender del auto sonreí como 20 minutos seguidos.
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